¿tu dibujas tu destino o vives la vida?
El crayón negro
Había gastado ya mucho tiempo desde la última vez que había dibujado, y esta vez no tenia en mis manos, más que una servilleta y un crayón negro.
Trataba de dibujar el destino de mi vida, pero todo era tan confuso que no decidía que dibujar, pues sabia que mi destino, estaba en mis manos.
Había conseguido tener unos vagos pensamientos acerca de un posible futuro, incierto, que trataba de esquivar pensando en otra cosa, pero era tan recurrente el pensamiento que no me atrevía a dibujar lo que pensaba.
Creía que si dejaba en blanco mi servilleta, mi vida pasaría tan monótona que no dejaría rastro de mi obra, el mundo no me recordaría, mis actuares se desvanecerían y llegaría un momento en el que el recuerdo que sobrevivía de mi trabajo llegaría a enterrarse mas de lo que podría estar enterrado yo al momento de morir.
Me puse a pensar acerca de lo que esperaban mis allegados de mi, y al enlistar las cosas, había terminado por decidir hacer de mi vida lo primero que se me venia a la mente.
Casi al momento de acercar el crayón negro sobre la servilleta y comenzar a plasmar mi destino, decidí no dibujar nada y deje la servilleta encima de la mesa, y sobre la servilleta el crayón; me retire a dormir y no recordé que una de las ventanas había permanecido abierta hasta que durante la noche escuche que un florero había caído al piso debido al viento que había entrado por la ventana.
Al día siguiente desperté, voltee a ver el reloj de m cabecera y ya era casi medio día, el sol entraba radiante por las ventanas del cuarto, pero eso no me movía a salirme de la cama, por lo que en lugar de pararme, en ese instante pensé nuevamente en cual seria el destino que elegiría para mi.
De tanto pensar me había ya dado hambre, me incorpore y me senté en la cama unos minutos, luego salí del cuarto y al bajar las escaleras observe en el piso el florero hecho pedazos y el crayón negro en el piso, termine de bajar las escaleras y me agache en el piso para recoger el crayón el cual ya estaba demasiado desgastado, lo tome en mi mano y me acerque a la mesa para tratar de dibujar algo. Al ver la servilleta note que había unas letras escritas, me acerque y comencé a leer lo que estaba escrito “el destino no esta en tus manos, sino en el actuar de todos los días”.
Entonces recordé que n tiene sentido hacer planes largos ni para toda la vida, pues bien pude haber muerto aun sin haber dibujado mi destino con el crayón negro o haber leído lo que el destino tenía para mí.
Salu2345©.
[ J. Carlos Rendón KbE ]
PD. Dedicara a Mare que me regalo su crayón negro.
Trataba de dibujar el destino de mi vida, pero todo era tan confuso que no decidía que dibujar, pues sabia que mi destino, estaba en mis manos.
Había conseguido tener unos vagos pensamientos acerca de un posible futuro, incierto, que trataba de esquivar pensando en otra cosa, pero era tan recurrente el pensamiento que no me atrevía a dibujar lo que pensaba.
Creía que si dejaba en blanco mi servilleta, mi vida pasaría tan monótona que no dejaría rastro de mi obra, el mundo no me recordaría, mis actuares se desvanecerían y llegaría un momento en el que el recuerdo que sobrevivía de mi trabajo llegaría a enterrarse mas de lo que podría estar enterrado yo al momento de morir.
Me puse a pensar acerca de lo que esperaban mis allegados de mi, y al enlistar las cosas, había terminado por decidir hacer de mi vida lo primero que se me venia a la mente.
Casi al momento de acercar el crayón negro sobre la servilleta y comenzar a plasmar mi destino, decidí no dibujar nada y deje la servilleta encima de la mesa, y sobre la servilleta el crayón; me retire a dormir y no recordé que una de las ventanas había permanecido abierta hasta que durante la noche escuche que un florero había caído al piso debido al viento que había entrado por la ventana.
Al día siguiente desperté, voltee a ver el reloj de m cabecera y ya era casi medio día, el sol entraba radiante por las ventanas del cuarto, pero eso no me movía a salirme de la cama, por lo que en lugar de pararme, en ese instante pensé nuevamente en cual seria el destino que elegiría para mi.
De tanto pensar me había ya dado hambre, me incorpore y me senté en la cama unos minutos, luego salí del cuarto y al bajar las escaleras observe en el piso el florero hecho pedazos y el crayón negro en el piso, termine de bajar las escaleras y me agache en el piso para recoger el crayón el cual ya estaba demasiado desgastado, lo tome en mi mano y me acerque a la mesa para tratar de dibujar algo. Al ver la servilleta note que había unas letras escritas, me acerque y comencé a leer lo que estaba escrito “el destino no esta en tus manos, sino en el actuar de todos los días”.
Entonces recordé que n tiene sentido hacer planes largos ni para toda la vida, pues bien pude haber muerto aun sin haber dibujado mi destino con el crayón negro o haber leído lo que el destino tenía para mí.
Salu2345©.
[ J. Carlos Rendón KbE ]
PD. Dedicara a Mare que me regalo su crayón negro.
